Domingo , Febrero 24 de 2008
Escríbenos
   Opinión
   El Evento
   Portafolio
   Policial
   Ciudad
   Región
   Mundo
   Nacional
   Sociedad
   Cultura
   Entrevista
   Entretenimiento
   Al Cierre
   ¿Quiénes Somos?
   Escríbanos
   Fiesta
   Especial
  SUPLEMENTOS
   Marcas
   Revista Escape
   Ejecutivos
   Informe Semanal
 
 Revista Escape / Vidas
CHIÍTAS
BOLIVIANOS Y MUSULMANES
Imprime esta nota
Recomienda esta nota
Opiniones sobre esta Nota
Cinco sesiones de oración al día; ayuno durante el mes del Ramadán y profesión diaria de fe son algunas de las obligaciones que cumplen los miembros de la comunidad musulmana chiíta en La Paz. Estas son las historias de bolivianos que adoptaron el Islam como forma de vida.

Texto: Liliana Carrillo V.
Fotos: Miguel Carrasco

No puedo darle la mano” dice Roberto Chambi y me obliga a congelar el convencional beso de saludo. “Por respeto a la mujer, a su pureza; tratamos de evitar cualquier contacto físico”, explica el musulmán paceño, de 31 años, que preside la Fundación Cultural Islámica Boliviana.

Vestido con una túnica negra, Chambi abre las puertas de la sede ubicada en la plaza del Estudiante. Allí, entre alfombras y tapices con textos en árabe, se ha habilitado una oficina, un salón de clases y una musala o pequeña mezquita donde los 20 miembros de la comunidad musulmana chiíta oran, realizan los ritos que acompañan el ayuno del Ramadán y estudian el sagrado libro del Corán. “Hemos nacido en Bolivia, respetamos y valoramos nuestra cultura; pero somos, por decisión, musulmanes chiítas”, define Roberto, quien hace 12 años adoptó el nombre islámico de Yusef.

Los seguidores del Profeta

“La Chiíta es una escuela islámica que se diferencia de la Sunita. Chía o chiíta etimológicamente significa \'seguidor\' y somos seguidores del Imán Alí, que fue yerno del profeta Muhammad; en cambio los Sunitas siguen al Califato”. Roberto Chambi hace la diferencia entre las dos corrientes; pero reconoce la unidad musulmana. “El Islam es uno solo y significa asunción, paz y amor. Tiene escuelas pero, en definitiva, todas se basan en la lectura de un mismo libro que es el sagrado Corán”.

La raíz común es Mahoma que, según los chiítas, debe pronunciarse correctamente Muhammad. “El Profeta nació en la ciudad de la La Meca en 579 después de Cristo. Era noble pero pobre; fue elegido por Alá para recibir su palabra y, pese a ser analfabeto, escribió el Corán”, afirma Mustafá Masoud, iraní radicado hace 28 años en La Paz y que es parte de la fundación islamita boliviana. “El Islam es una actitud ante el mundo y Dios, alabado sea”.

Para Masoud, musulmán chiíta de nacimiento, no hubo dudas en el camino de su fe. En cambio, para Chambi —quien se reconoce como “indígena boliviano”— el Islam es el resultado de una larga búsqueda.

“Yo estudié en un colegio adventista y, de por sí fui rebelde con la religión porque tenía muchas preguntas y recibía pocas respuestas. Por eso, las busqué con los Mormones, con los Testigos de Jehová y con los Cristianos; hasta que conocí en la universidad a un hermano de un país islámico que me reveló el Corán”, relata el abogado y docente universitario. “Ya convertido, estudié árabe clásico y pude preparame en mezquitas de Argentina e Irán”, cuenta Chambi, declarado admirador iraní: “Irán es un Estado teocrático y democrático; donde el Corán es la Constitución Política del Estado; por eso apoyamos a los hermanos de Irán que siguen las enseñanzas del Islam que, por principio, se opone a cualquier injusticia”.

Plegarias a 4.000 metros

Antes de cumplir los 25 años, Juan José Andrade ya había explorado en el catolicismo, cristianismo, hare krishna y el budismo. “Me convertí al Islam por sus valores morales y espirituales”, comenta el vicepresidente de la Fundación Cultural Islámica, Abraham para sus hermanos de fe. “Dios, Alá, es irrepresentable y omnipresente. No ha engendrado ni ha sido engendrado. Es divino y Mohammad es el sello de su profecía”.

Juan José fue parte de aquel primer grupo de musulmanes paceños que, hace una década, comenzó a reunirse. “No teníamos sede e íbamos a orar a la avenida Periférica, en plazas, en casas”, cuenta.

Siguiendo el Corán —el libro sagrado revelado por el arcángel Gabriel al profeta Muhammad— los musulmanes deben cumplir ciertas obligaciones como cinco rezos diarios, el ayuno en el mes del Ramadán y el peregrinaje a La Meca. “A veces, es un poco complicado orar, si estás en el trabajo con gente que no entiende tu filosofía; pero uno se da maneras”, comparte Sergio Dueñas, trabajador social que vive en la ciudad de El Alto.

Cuando está reunida, la comunidad musulmana paceña eleva sus plegarias en la musala de su sede siguiendo fielmente el ritual de ingresar a ella descalzos; colocarse en filas —delante los hombres, detrás las mujeres— y orar en árabe, siempre mirando al este. “Son rezos cortos que duran entre dos y tres minutos”, explica Chambi.

Una vez al año, en el mes lunar islámico de Ramadán, los musulmanes ayunan desde la salida hasta la puesta del sol. “En Bolivia respetamos el Ramadán, que es sagrado porque en ese mes se reveló el Corán al Profeta. Ayunamos todo el día, recatando la mirada, la forma de hablar y buscando paz. Por las noches, nos reunimos para compartir una comida espiritual entre hermanos”, explica Chambi. “Es duro —admite Mustafá Masoud—pero poco a poco te sientes más libre del cuerpo y del cerebro y más cerca de tu familia, de tu país y de Alá”.

Como práctica permanente de vida, los islamitas también deben abstenerse de comer carne de cerdo y de ingerir bebidas alcohólicas. “El Islam tiene reglas que ayudan a ser una persona pura y de bien”, comenta José Carlos Fasio, estudiante de 20 años, convertido hace dos. “Yo salgo con mis amigos, me divierto y aunque a veces me presionan, no me echo a perder fumando o bebiendo”, confiesa.

Ellas, con velo

“La información sobre la situación de la mujer en el Islam llega tergiversada. Nos tachan de sometidas, de esclavas y eso no es cierto”, afirma Sdenka Saavedra, comunicadora social, paceña y musulmana. “Cuando conocí al que hoy es mi esposo (Roberto Chambi) pude acercarme a esta forma de vida. Estoy convertida y tengo una familia feliz”, asegura. Hoy lleva un shadir (pañuelo que cubre la cabeza) aunque no lo usa diariamente.

“El Islam no discrimina. Hombre y mujer son diferentes y por eso cumplen roles distintos. Si una mujer islámica es oprimida y sufre es porque no lee el Corán, donde están sus derechos”, explica Mónica Moraes, una brasileña que emigró a Bolivia por amor. “Conocí a mi esposo, que también es boliviano y musulmán, por Internet. Aquí nos casamos; él me vio sin velo sólo en la noche de bodas”, relata la orgullosa madre de Husein, su primogénito de cinco meses.

“El uso del velo es una norma que refleja respeto a Dios y a nosotras como mujeres”, opina Claudia Sejas: paceña, administradora de empresas y convertida hace dos años. “Un colega, Juan José, me inició en la lectura del Corán. Mi conversión fue en el atrio de la Uni- versidad Mayor de San Andrés”.

Sdenka, Mónica y Claudia han aceptado el uso del velo con orgullo. “La mujer occidental se ha convertido en un objeto comercial. No debería exhibirse, porque eso es ofender a Alá”, opina Mónica.

Los musulmanes pueden desposar hasta cuatro mujeres. “En los hechos tienen una, que es la que pueden mantener”, refuta Sdenka. “Si uno tiene una hija recibe una flor hermosa como regalo —dice Mustafá— por eso, el musulmán ama y respeta a la mujer”.

Claudia, soltera como Sergio y Juan José, espera compartir su vida con una persona que profese su religión, pero —reflexiona— “el Islam es tolerante; no hay ninguna imposición al respecto y los musulmanes en Bolivia somos pocos”.

“Cada vez que leo el Corán lo siento más sabio. El Islam es una forma de vida que busca la pureza, la felicidad”, reflexiona Chambi, con el libro sagrado entre las manos. “Soy boliviano, pero también soy musulmán”, recalca mientras aspira a irse a Irán para convertirse en mushta o líder espiritual.

Cuando ha cesado el último rito y se ha desgajado la última historia; me despido. Ellas me regalan abrazos; ellos, sonrisas... de lejos.

CHIÍTAS

Sunitas y Chiítas representan las principales escuelas del Islam. Los sunitas, que conforman la corriente mayoritaria, consideran que para la sucesión legal de Mahoma es condición suficiente que el califa sea capaz de dirigir a los musulmanes espiritual y secularmente.

Los chiítas, por su parte, exigen que el califa sea un pariente sanguíneo de Mahoma. Tomaron su nombre de Shiat Alí (partido de Alí), el cuarto sucesor de Mahoma, su primo y yerno, que dirigió el Reino Islámico de 656 a 661 como cuarto de los grandes califas. La fracción principal de los chiítas reconoce, además de Alí, a sólo otros 11 imanes religiosos. El último, Al Mahdi, no ha muerto, sino que vive oculto desde el siglo IX. Hasta su regreso, los sabios chiítas son sus administradores. El integrismo chiíta se orienta por los lineamientos de Estado fijados por el imán Ayatollah Ruhollah Jomeini en 1979 y se practica en Irán, Irak y Líbano. Jomeini, al igual que la Hermandad Musulmana, exigió un retorno a los orígenes del Islam, responsabilizando a las potencias de la debilidad política, económica y cultural del mundo islámico. Jomeini creó en Irán una unidad indivisible de Estado y religión.

FUNDACIÓN

La Fundación Cultural Islámica Boliviana (FCIB) se fundó el 1 de agosto de 2007, en el departamento ubicado en el segundo piso del edificio Gamarra (calle Landaeta 221). Ya cuenta con la aprobación de nombre ante la Prefectura de La Paz y está en proceso de renovación de su personería jurídica. “Los objetivos básicos de la Fundación son difundir la cultura islámica en Bolivia y apoyar diversas expresiones de la cultura boliviana”, explica Roberto Chambi, presidente de la FCIB. “Nos interesa el Islam y no sólo la cultura árabe”, aclara. Todas las actividades de la institución son gratuitas y abiertas al público. “Los jueves y los viernes tenemos sesiones de oración colectiva y estudio del Corán. Los sábados por la mañana dictamos cursos introductorios al Islam; y por la tarde tenemos reuniones de confraternidad. Los ambientes están a disposición gratuita de artistas o académicos bolivianos”, recalca.

Portada
Artes
Biomundo
Planeta
Expedición
Aficiones
Moda
Portada | Editorial | Política | Economía | Deportes | Foros | Archivo | Suscríbase
Opinión | El Evento | Portafolio | Policial | Ciudad | Región | Mundo | Sociedad | Cultura | Entrevista
Entretenimiento | Al Cierre | ¿Quiénes Somos? | Escríbanos | Fiesta | Especial
Marcas | Revista Escape | Ejecutivos | Informe de Lunes | Informe Semanal